Historia de la Maratón de Buenos Aires

La leyenda al origen del maratón se remonta a las guerras entre persas y atenienses, de las cuales se cumplen –en el caso de la Batalla de Maratón- exactamente los 2.500 años en este 2010. Esa misma leyenda se concentra en la hazaña del soldado Filípides, quien corrió desde el escenario de la batalla hasta las puertas de Atenas (unos 40 km.) para comunicar la victoria sobre la flota persa de Darío.

Al establecerse los Juegos Olímpicos de la era moderna en Atenas (1896), también se estableció como uno de los momentos cumbres –que habitualmente cierran el evento- la carrera de maratón, cuyo primer campeón fue justamente un campesino griego, Spyridon Louie.

Pero la distancia oficial que rige actualmente (42.195 metros) quedó desde los Juegos Olímpicos de Londres, en 1908.

Hay que señalar que cinco años antes, la ciudad de Buenos Aires había contado con –la que hoy se considera- su primera carrera de maratón: fue organizada por la Asociación Nacional de Ejercicios Físicos con largada y llegada en el Jardín Florida (lo que hoy es Paraguay y Florida), llegando hasta Olivos y retornando. Ocurrió el 4 de octubre de 1903, participaron 30 atletas y ganó Claudio Peralta con 3h02m10s.

El 5 de mayo de 1910, sobre 40,2 km. se disputó una prueba selectiva para los festejos del Centenario (ganada por Ceferino Legria en 3h12m00s). Y el 24 de mayo, en las vísperas de la gran celebración Patria por el Centenaro de la Revolución de Mayo, se realizó el maratón en la pista de tierra de la Sociedad Sportiva Argentina. Allí participó nada menos que Dorando Pietri –el “campeón sin corona” de los Juegos de Londres y verdadero mito de la distancia, quien marcó 2h38m49s, seguido por el español Antonio Creuz con 2h45m56s y el argentino Aníbal Carraro con 2h54m09s.

Notable tradición argentina

Esas pruebas con los antecedentes de una gloriosa tradición argentina en maratón, que incluye dos campeones olímpicos (Juan Carlos Zabala en Los Angeles 1932 y Delfo Cabrera en Londres 1948) y un subcampeón (Reinaldo Gorno en Helsinki 1952), además de numerosos títulos a nivel panamericano, iberoamericano y sudamericano, y nombres relevantes que van desde José Ribas, Raúl Ibarra, Osvaldo Suárez y –más recientemente- Antonio Silio, el primer argentino en correr la distancia por debajo de las 2 horas y 10 minutos.

Buenos Aires, a lo largo de ese historial, fue sede de maratones de relevancia como los primeros Juegos Panamericanos (1951) y varios Campeonatos Sudamericanos (el último de ellos, en 1967).

Con el “boom” del running surgido a escala mundial en la década del ’80 y la profesionalización del deporte, también Buenos Aires se fue incorporando. Adidas promovió la realización del maratón anual de la ciudad a partir de 1984 y, sobre fines de la década del 90, la organización fue encarada por distintas entidades. Pese a las dificultades económicas y los avatares políticos, prácticamente se pudo mantener su continuidad (sólo no se corrió en 2002).

En el 2003, la Fundación Ñandú asumió el desafío de colocar a Buenos Aires en el mapa mundial de los maratones y de promover el desarrollo de la carrera, además de la formación de nuevas generaciones de corredores. A los 900 participantes de esa edición inicial, se trepó a 2.400 en el año siguiente y 2.700 en el 2005. Ya en el 2006 se llegaba a los 3.500. En 2007 y 2008 la prueba se largó en Parque Roca, con llega en el Parque de los Niños (en Núñez). Y en 2009 se dio un nuevo paso organizativo, y más de 10 mil corredores –entre el maratón y el medio maratón, muchos de ellos procedentes de otros países- animaron una inolvidable jornada, que incluyó el Campeonato Sudamericano de maratón.

A partir de esa edición se estableció un nuevo circuito con medición oficial de la IAAF, realizada por Rodolfo Eichler y la colaboración de Carlos Moskos, que atraviesa los principales puntos turísticos de la ciudad.

La calidad técnica de la prueba y la creciente participación hicieron que este maratón fuera considerado como “el mejor de Sudamérica” en 2009 (ver “Athletics.com”).